Amadís que nunca muere
De un libro famoso que
sostengo en mis manos
se desprende una rama de manzano
que es el rostro de la hechicera
que nadie conoce;
cada vez que alguien la mira
cambia su rostro,
ahora tiene la cara
de una vieja enferma
que viaja en su cama voladora,
como si ese mueble
fuera un aeroplano
de aterrizaje vertical,
y todo, para protegerme de nada;
porque después
del tercer lance (que dedico a mi bruja)
un caballero más diestro
me mata y me mata con su espada;
después de mi muerte,
se conocen manuscritos
que cuentan que yo
nunca muero.
(mi compadre que oye este poema,
desde el fondo de la sala
lanza una carcajada)
Siempre me maravilla descubrir talentos en la red; pero me emociona cuando descubro compatriotas tan destacados como tú.
ResponderEliminarMis felicitaciones desde nuestra bella tierra. Un abrazo.